Más allá de cremas y sérums (que también son esenciales), lo que pones en tu plato influye visiblemente en la piel....
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Piénsalo bien, ¿alguna vez te ha pasado que has comido algo y al día siguiente te sentías mal? Mal aliento, dolor de estómago, pesadez…Incluso, puede que hayas notado que tras un periodo comiendo alimentos que habitualmente no tomas o que no lo haces con tanta frecuencia (por ejemplo, el alcohol o las grasas cuando sales de vacaciones o de fiesta), no solo tu organismo se resiente, también tu piel.
Y es que la relación entre alimentación y piel ya no es una afirmación vaga: hoy sabemos que cada bocado impacta directamente en nuestra salud. Son numerosos los estudios que demuestran que una dieta rica en azúcares refinados y ultraprocesados acelera el envejecimiento cutáneo y favorece el acné, mientras que alimentos ricos en antioxidantes y ácidos grasos esenciales mejoran la hidratación, firmeza y tono.
Por ejemplo, el Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET), de la Academia Española de Dermatología (AEDV), ya advirtió en su XXV Reunión que “los alimentos con alto índice glucémico pueden empeorar afecciones como el acné” y que ciertos patrones dietéticos podrían influir también en la aparición o evolución de patologías como la rosácea, la psoriasis o la dermatitis.
Datos que la comunidad médica también confirma: según la publicación científica Más Dermatología, el acné puede verse agravado por una dieta rica en azúcares simples, ultraprocesados y lácteos en exceso, mientras que alimentos antiinflamatorios y antioxidantes ayudan a equilibrar y mejorar el estado de la piel.
Entonces… ¿Qué deberías incluir en tu dieta diaria si quieres una piel más sana, fuerte y con buen aspecto? Y, ¿Qué deberías evitar? En este artículo te damos todas las claves, con respaldo científico y con una selección de productos específicos que te ayudarán a potenciar estos efectos desde fuera.
Efectivamente: Lo que comes no solo afecta a tu energía o tu peso. También tiene un impacto directo en cómo se ve y se siente tu piel. Una dieta poco equilibrada puede alterar procesos internos que, tarde o temprano, se reflejan en tu rostro. ¿Cómo lo hace exactamente?
Una alimentación rica en ultraprocesados, azúcares y grasas poco saludables favorece un estado de inflamación crónica. Aunque no lo notes de inmediato, tu piel sí lo hace: rojeces, brotes de acné, sensibilidad o sensación de ardor pueden ser señales de alarma.
Cuando comemos demasiado azúcar, este se acumula en la sangre y daña el colágeno, una de las proteínas que mantiene la piel firme y elástica. Este proceso se llama glicación, y lo que hace es “endurecer” esas fibras de colágeno, volviéndolas menos flexibles. ¿Cómo se nota esto en la piel? Más flacidez, arrugas marcadas y un tono apagado.
El consumo habitual de alimentos con alto índice glucémico (como bollería, zumos industriales o bebidas azucaradas) altera el equilibrio hormonal, lo que a su vez estimula las glándulas sebáceas y favorece la aparición de acné.
La buena noticia es que esto tiene solución. Incorporar ciertos nutrientes en tu dieta no solo ayuda a prevenir estos efectos, sino que también puede mejorar visiblemente el estado de tu piel. Antioxidantes, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales son grandes aliados para calmar, proteger y regenerar desde dentro.
Esto y, por supuesto, dejar de lado aquellos que, ya hemos dicho, son nocivos para tu piel o, al menos, reducirlos al máximo o dejarlos solo para ocasiones especiales porque, créenos: hay muchas alternativas deliciosas.
La piel necesita más que cremas para mantenerse firme, luminosa y sana. Para que cumpla bien su función como barrera protectora, y luzca bonita por fuera, es esencial nutrirla desde dentro.
Esto se consigue a través de ciertos nutrientes que intervienen en procesos como la producción de colágeno, la regeneración celular o la lucha contra los radicales libres.
A continuación, te contamos cuáles son los más importantes, qué beneficios aportan y dónde encontrarlos en tu alimentación diaria:
La vitamina C estimula la producción natural de colágeno, lo que se traduce en una piel más firme, elástica y con menos arrugas. También actúa como antioxidante, protegiendo la piel del daño solar y previniendo la aparición de manchas.
¿Dónde la encuentras? En frutas como kiwi, fresas, naranjas, mandarina y papaya, así como en pimientos rojos y verduras de hoja verde como las espinacas.
La vitamina E actúa como un escudo frente a los radicales libres generados por la contaminación o la exposición solar. Fortalece la barrera cutánea, previene el envejecimiento prematuro y mantiene la piel hidratada y flexible.
¿Dónde la encuentras? En frutos secos como almendras o avellanas, en semillas de girasol, aceite de oliva virgen extra, aguacate y espinacas.
Los omega 3, especialmente el EPA y el DHA, tienen propiedades antiinflamatorias que calman la piel sensible o con tendencia al acné. También mejoran su hidratación y flexibilidad, reforzando la barrera natural que la protege.
¿Dónde los encuentras? En pescados azules como el salmón, las sardinas o el atún, en semillas de chía y lino, nueces y aceites vegetales de calidad.
El zinc regula la producción de sebo, lo que ayuda a prevenir el acné. Además, es esencial para la regeneración celular, la cicatrización de heridas y la defensa frente a bacterias e infecciones.
¿Dónde lo encuentras? En mariscos como las ostras, carne de vacuno magra, legumbres (especialmente lentejas), huevos, semillas de calabaza y cereales integrales.
El colágeno mantiene la estructura firme de la piel, y el ácido hialurónico se encarga de retener agua en los tejidos, manteniéndolos hidratados, elásticos y con volumen. A medida que envejecemos, su producción natural disminuye, por lo que conviene apoyar con alimentación o suplementación.
¿Dónde los encuentras? El colágeno está presente en caldos de hueso, piel de pollo o pescado, gelatina natural y alimentos ricos en vitamina C. El ácido hialurónico se encuentra en carnes estofadas, vísceras (como el hígado) y también se puede suplementar de forma segura.
Aunque una alimentación variada y equilibrada debería proporcionarnos todos los nutrientes necesarios, la realidad es que muchas veces no llegamos a cubrir las cantidades óptimas. El estrés, los ritmos de vida acelerados o ciertas condiciones de salud pueden hacer que nuestra piel se resienta… y ahí es donde los suplementos pueden marcar la diferencia.
Aquí tienes algunos que puedes encontrar fácilmente en nuestra tienda online, CosméticosEficaces:
Un complemento perfecto para combatir el estrés oxidativo y prevenir el envejecimiento prematuro de la piel. Contiene un cóctel de antioxidantes naturales (como vitamina C, E y selenio) que protegen las células frente a los radicales libres, mejoran la luminosidad y refuerzan la barrera cutánea.
Diseñado especialmente para pieles estresadas, sensibles o con tendencia a brotes, este suplemento combina probióticos con extractos botánicos. Sirve para calmar la inflamación cutánea, reducir el acné y mejorar el equilibrio de la piel. Ideal si notas rojeces frecuentes, granitos o cansancio visible.
Un multinutriente completo formulado para piel, cabello y uñas. Contiene vitaminas A, C, E, coenzima Q10 y antioxidantes. Ayuda a mejorar la luminosidad, la firmeza y la resistencia al estrés ambiental. Perfecto si buscas un apoyo global para mantener la piel joven y con vitalidad.
Este suplemento está pensado para pieles maduras o muy secas. Útil para restaurar la hidratación desde dentro, reduce líneas finas y mejora la firmeza de la piel al fortalecer la barrera cutánea. Si notas sequedad, falta de elasticidad o tensión, te ayuda a recuperar confort.
Formulado con ingredientes botánicos como arándano, cúrcuma, té verde y semilla de uva, este suplemento proporciona un refuerzo antioxidante importante para proteger la piel del envejecimiento prematuro y la contaminación. Recomendado para pieles expuestas al estrés ambiental
Con aceite de oliva virgen extra, beta-caroteno y vitaminas A y E, este suplemento protege la piel del daño solar y promueve un bronceado saludable. Ayuda a equilibrar el tono y proteger frente al estrés oxidativo provocado por la radiación. Muy útil para exposiciones al sol o en temporadas cálidas.
Tu piel no solo reacciona al tratamiento que le aplicas, también a lo que consumes. Una dieta rica en antioxidantes, ácidos grasos esenciales y nutrientes regeneradores puede marcar la diferencia en textura, tono y firmeza de forma natural.
Si buscas maximizar esos efectos, puedes apoyarte en suplementos como los que te proponemos, especialmente si tu alimentación no cubre todos estos nutrientes.
¿Quieres compartir tu experiencia o tienes dudas sobre qué suplemento usar según tu piel? Déjanos tus preguntas o experiencias en comentarios. ¡Estamos para ayudarte!